viernes, 10 de noviembre de 2017

CRÓNICA XI 10 17

Cali 1ª Toros para todos

Tres buenos rochas
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

Tres novillos de notable juego. Cáqueza pincha la faena más hilada. Alzate y Hernández obtienen orejas de diferente valía. Marcillo que regaló el séptimo, Manjarréz y Viloria, decorosos pero en blanco ante los difíciles.

Alzate. Foto: Joge Arturo Díaz Reyes
Los buenos mozos de Rocha Hermanos con sus aires condesos adornaron la noche, parejos, vareados, rabilargos, negros y bien puestos de pitones aparentaron más peso del que anunciaban las tabillas. Desentonó el regalo, basto, zancudo, huesudo cabezón y de largo cuello. El comportamiento fue diverso. Los tres primeros acometieron con franqueza y repitieron, destacando en ello el segundo. Se les aplaudió en el arrastre. Los demás no, porque abundaron en problemas; el cuarto un marmolillo, el quinto soso a morir, el sexto y el séptimo mansos y broncos.

Juan Camilo Alzate, abrió con farol de rodillas un catálogo capotero que prolongó en el quite por marineras. Brindis al público, y allí mismo, de largo, cambios por pecho y espalda para una faena de extrema derecha a la que sobró por lo menos la mitad final a menos. La buena estocada enmendó y agarró pelo.

Sebastián Cáqueza, larga de hinojos, verónicas a compás, y un jaleado quite por gaoneras y caleserinas. Luego, como buscando equidad, acudió a la izquierda (pero no extrema) en dos tandas rimadas de a cinco que pese al despegamiento fueron lo mejor de la noche. Música y tal. Cuando igualó perfecto, se pusieron a chillar, le hicieron desistir y luego pinchar y pinchar. Para colmo, ni siquiera le aplaudieron.

Juan Sebastián Hernández, tuvo el tercer bueno, y se trenzó con él en una faena de mini tandas a cal y arena pero de gran acogida popular. Le aplaudieron hasta los trompicones, el desarme y las descolocaciones. La estocada inane y el descabello ni se diga el griterío. La oreja.

El ecuatoriano José Marcillo, se estrelló contra un marmolillo más pegado al piso que los toros de Guisando. Fierrazo pasado y cuatro crucetazos, para anunciar el séptimo, camastrón, de aspecto miureño y mansa bronquedad. Le apostó valiente sin posibilidades y los que antes le habían pitado le aplaudieron su honradez. Estoque completo.

Juan David Manjarréz, porfió sin esperanza con su mansurrón quinto, ejemplo de sosería. Pero no se descompuso. Media lagartijera y adiós.

Altísimo Santiago Viloria, vió agravada la falta de movilidad del sexto por una durísima y hemorrágica vara de Clovis. De ahí, a las tablas, buscando largamente lo que no había. Pincho y estocada trasera caída cobraron un silencio sepulcral.

Comenzó bien la temporada caleña. Mucha juventud alegre. El manso también es una legítima versión del toro de lidia y emociona. Los novilleros estuvieron en eso, en novilleros. Faltó más gente, bien, pero la que vino se gozó la corrida enterita. Mañana con toros.

FICHA DE LA CORRIDA
Cali. Viernes 10 de noviembre. 1ª de Toros para todos. Plaza de Cañaveralejo. Manos de media entrada. Con picadores utreros de Rocha Hermanos, 7o de regalo, parejos, bien presentados y de muy variado talante.
Juan Camilo Alzate, oreja
Sebastián Cáqueza, silencio  
Juan Sebastián Hernández, oreja
José Andrés Morcillo, silencio y silencio en el regalo
Juan David Manjarréz, silencio
Santiago Viloria, silencio

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