viernes, 13 de octubre de 2017

DE LA PANTALLA X 13 17

Zaragoza 7ª del Pilar

Una rica corrida
(Jorge Arturo Díaz reyes)

Talavante sale a hombros de una plaza pletórica, con tres orejas y el recuerdo de dos grandes faenas. Un espléndido Roca Rey corta dos valiosas y sale a pie con Castella que lleva una. Gran corrida de Núñez del Cuvillo.

Talavante. Foto. www.simoncasasproduction.com
Ágiles, galopantes y con fondo. Empujados por la casta pero quizá también por su ligera romana (518 kilos promedio) los tres negros, dos colorados y el castaño fueron a todo, llevando por delante sus puntiagudas arboladuras. Además, con una rica variedad de talantes. La cual, interpretada por las diferentes tauromaquias de la terna, creó una tarde plena de toreo y emociones. Desde la mucha nobleza del segundo hasta la bravura profunda del quinto el encierro derrochó virtudes.

Alejandro Talavante, hizo los honores a su notable lote con el hieratismo que Antonio Corbacho le infundió a sus criaturas, pero en él acendrado por esa personalidad suya, estoica, seria, casi lúgubre. Clavado, vertical, contenido. Abandonado solo al mando de sus muñecas, pasó los toros por su vera larga y templadamente. Hilvanando las suertes precisas hasta los necesarios remates. Si se permitió improvisaciones fueron porque convenían a su discurso de homenaje a la venerable plaza. Como los naturales mirando al tendido, el tres en uno de natural farol y pecho, el discreto desplante, o la vibrante apertura de rodillas al quinto. Firmó sus dos obras a la gran manera. Sendas estocadas totales y leales a volapié que hicieron innecesaria la puntilla. La Misericordia enfiestada le abrió la puerta grande de par en par por tercera vez en su carrera.      

Roca Rey, uno de los causantes del lleno. Quizás el principal. Nuevo en esa plaza, entró montera en mano y se fue cargado de ovaciones. Prolífico, barroco, pero ante todo veraz. Poniendo la piel como aval de su toreo habitó en distancias inverosímiles y en direcciones insospechadas. Dejó crudos a sus dos toros y con el tercero bordó con la capa un quite de historia. De muy largo, una nicanora engarzada con seis gaoneras impresionantes e impertérritas, una caleserina y una revolera. Sin dejar tomar aire a la parroquia, ahora con la muleta de nuevo a larga distancia cuatro cambiados estatuarios por pecho y espalda ligados con derecha, una arrucina intempestiva y uno de costado.  para desgranar de allí en adelante una faena enervada por la casta del cuvillo. La banda le dedicó “Domingo Ortega”. En la siguiente faena, no menos emotiva, le tocaron “Armillita”. Las dos, terminaron con estocadas en la cruz, aunque la del sexto tardó hasta el aviso y el descabello, pero no impidió la segunda oreja.

Castella. Se las vio con quizá el mejor del buen sexteto, ”Nenito”, 525 kilos de contagiosa y franca bravura. Cinco verónicas y media. Buenas. Seis doblones, pecho, firma y pecho, ligados. Buenos. Seis más por la derecha y pecho. Buenos. Cinco luego. Buenos. Y cuatro naturales con forzado. Más o menos. Arrimón con desplante sin muleta y una larga igualada para una estocada pasada, desprendida, tendida y escupida que al final bastó para la oreja mayoritaria. El cuarto sosón y tardo con un toque de genio fue el menos amigable. Sebastián le buscó las vueltas con honestidad, pero sin brillo. El estocadón sin puntilla lo reivindicó y le mereció el ovacionado saludo.  

Fue una buena tarde para la fiesta, pues el llenazo se vio recompensado por la casta de los toros y el sincero toreo. Todo eso llevado en directo por Internet al mundo (incluida Cataluña). Para que sepan. Zaragoza, plaza de solera goyesca, copa la vieja Misericordia hasta cuatro veces un mismo día en festejos taurinos diferentes. Luego dicen que no hay afición, que esto se acabó.

FICHA DE LA CORRIDA
Zaragoza. Viernes13 de octubre. 7ª del Pilar. Plaza de La Misericordia. Más de tres cuartos de entrada. Seis toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados, astifinos, con 518 kilos promedio encastados y de rica variedad. Sebastián Castella, oreja tras aviso y saludo. Alejandro Talavante, oreja y dos orejas tras aviso. Andrés Roca Rey, oreja y oreja tras aviso.

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