jueves, 12 de octubre de 2017

DE LA PANTALLA X 12 17

Zaragoza 6ª del Pilar

(Jorge Arturo Díaz reyes)

Los de Bañuelos, con más trapío que fondo, hicieron ardua la tarde. Ureña con el mejor lote corta oreja y oreja, haciéndose sacar a hombros contra norma y tradición de la plaza. Curro saluda y El Fandi es injustamente ignorado.
 
Curro Díaz con Apagador el 4º. Foto: www.simoncasasproduction.com
En 582 kilos promedio, con dos toros por encima de 600, los del frío, pertrechados con armas de largo alcance, conformaron un encierro digno de Zaragoza. Todos cuatreños, excepto el veleto cuarto. Pero desafortunadamente sin la nobleza ni la raza suficiente para pelear hasta el fin. Tres negros dos castaños y un colorado. El primero, seicientón, se despitonó siendo sustituido por un sobrero de La Palmosilla soso que por tipo no desentonó del conjunto.

Curro Díaz recibió al primero bis con un lanceo poco entusiasta, forzado por la cortedad de las acometidas. Sin embargo, lo brindó al público que le había despedido hacia la enfermería seis meses atrás, en su anterior presentación. Siete naturales de una. Buenos la mayoría, con su aire tan propio. Dos tandas más por la diestra, para volver a la zurda compensando con apostura la falta de emoción y la renuncia del bañuelos. El estocadón sin puntilla justificó el saludo más allá del tercio. Cinqueño el cuarto, de aparatosa testa, bravucón e incierto, le obligó al todo por nada. Máximo riesgo y ninguna esperanza. Aguantando le planteó la estoica faena por naturales hasta en las tablas. Un pinchazo bajo y otro alto precedieron la espada desprendida y el silencio ingrato.   

El Fandi, protagonizó con el segundo en los dos primeros tercios los momentos de mayor intensidad y eco en el graderío que tuvo la tarde. Tres largas cambiadas de rodillas continuadas con siete verónicas, chicuelinas y gustosa media otra vez de rodillas. Atacadas todas con larga y pronta codicia por Encuadrado, detonaron las emociones parroquiales. Juan de Dios Quinta se hace aplaudir en atinadas varas y el granadino quita por zapopinas, chicuelina y larga. Ovación. Ureña entra muy a la mexicana. De largo, tres gaoneras quietas, fregolina y brionesa. La plaza feliz. David ofrece las banderillas; moviola, sesgo, violín y toreo a cuerpo limpio parando en los medios. El toro entregado y dominio total. Brindis al público dos derechas de rodillas y allí todo cesa. El animal ha quedado vacío, exhausto y sin respuesta. Los esfuerzos por reanimarlo fracasan, y el estocadón sin puntilla, y todo lo pasado se olvida con un silencio injusto.

Las incertidumbres carialtas del quinto le obligaron a un trámite precavido, distante, un espadazo recursivo, vertical, y a dos descabellos que la gente tampoco tomó en cuenta.

Paco Ureña se llevó el lote menos estéril. Sí, pero también lo enfrentó con esa fe resignada con que afronta lo que le toque, con la cual ha ganado el reconocimiento de doctos y legos. Aquí estoy y aquí me quedo. Su innegociable consigna, y los toros terminan por rendirse ante tal axioma. El tercero era noble pero soso. No importa, venga y venga. Por un lado y por el otro. ¿Qué no quiere? Pues entonces voy yo, a la cuna, y otra vez pa´llá y pa´cá, recogiendo pueblo y banda. Estocada fulminante y oreja multitudinaria.

El de la jota, pesaba 611 kilos, poco humillador, mirón y de viajes imprevisibles. A este lo respetó sin taparse. Fuera de cacho y las más veces con el pico (para eso se inventó), lo pasó y pasó, por los dos pitones, sin dejarle tomar el mando. Encimado cuando la renuncia fue total. Cómo sería que le tocaron “Gallito”. Volvió por sus fueros en la suerte suprema. Un volapié de miedo, frontal, con palazo en el pecho, espada completa y todo. Toro y oreja rodaron.
     
Sí, bien hasta ahí. Pero eso de hacerse sacar a hombros por dos maleteros profesionales, de una plaza de primera categoría, cuya costumbre y reglamento exigen cortar las dos orejas en un solo toro para merecer tal honor es de una picaresca inadmisible.

FICHA DE LA CORRIDA
Zaragoza. Jueves 12 de octubre. 6ª del Pilar. Plaza de La Misericordia. Más de tres cuartos de entrada. Seis toros de Antonio Bañuelos, muy bien presentados con 582 kilos promedio pero de poca bravura y fondo. 1º bis de La Palmosilla, soso. Curro Díaz, saludo y silencio. El Fandi, silencio y silencio. Paco Ureña, oreja y oreja.

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