domingo, 1 de octubre de 2017

DE LA PANTALLA X 1º 17

Madrid 7ª de Otoño

(Jorge Arturo Díaz reyes)

La seria corrida de Adolfo no pudo ser ni bien matada cuando se la toreó, ni bien toreada cuando se la mató mal. Pero en medio de las dificultades propias del encaste mostró virtudes que no fueron convertidas en trofeos.
 
Bautista. Foto: www.las-ventas.com
Toda cuatreña, salvo el quinto. Toda cárdena, salvo el cuarto, y toda muy armada salvo el sexto. Aplaudidos de salida los primeros cuatro y en el arrastre primero, segundo, quinto y sexto. Sin blandear nunca, atacaron los caballos, y el segundo con tal prontitud y largura que provocó una gran ovación compartida con el Picador Pedro Iturralde, pero al tiempo una fuerte protesta porque el matador Ureña pidió el cambio impidiendo la tercera vara. Nobleza hubo, también casta y temperamento. Quizá le faltó al conjunto una mayor entrega y humillación.       

Juan Bautista, construyó con el primero una faena precisa, escueta, corta. De las que antaño gustaban en Madrid. 25 muletazos. Cómo el pitón izquierdo era impotable le toreó también al natural (sin la espada), pero por el derecho. Tan eficaz y técnica fue que parecía una pequeña obra de relojería. Cuasi perfecta, de no haber sido por ese desapasionamiento propio de la fina tecnología. Sin embargo, daba gusto en su integridad. Citó a recibir para llevarse todo y el animal se negó. Entonces a volapié, clavó una estocada total, y por poca hondura del animal, calada. Ocho golpes de cruceta y un aviso hicieron silenciar la creación máxima de la tarde.

Con el tercero, el de más romana, fiel a su tauromaquia volvió a dar una exhibición de virtuosismo artesanal. Todo en su sitio, todo con su fin, todo funcional, nada de más. ¿Acaso será una nueva versión del toreo, propia de la era informática? ¿Será Bautistismo? ¿O exagero?  No sé, pero eso fue lo que me hizo pensar viéndolo en tiempo real y repitiéndolo en cámara lenta. Esta vez, además de su fría profesionalidad, la emoción encontró un lastre adicional en la nobleza sosona de Malagueño. Pero no demeritaba. Se torea como se es, y él es así. Dos pinchazos, media estocada, dos descabellos y un aviso. Le quitaron sus aplausos y se los dieron al toro.

Con el quinto, el terciado (para Madrid), quiso. Lo brindó al público, pero el pequeño no.  Zapatillero revoltoso, buscador le complicó las cosas a tal punto que su alta ingeniería no fue suficiente, tirándole a la contra los beneficiarios del brindis (desagradecidos). Que le pitaron sin recato y ovacionaron el arrastre con segunda intención.

Paco Ureña, pasea por Las Ventas como Pedro por su casa. Hoy en uso de las atribuciones que se le han conferido, sin haber abierto siquiera una vez la Puerta Grande, se permitió muchas libertades. Impidió injustamente la tercera vara para el bravo “Horquillero”. Se puso histriónico hasta lo retorcido en la faena. Se volvió a quitar las zapatillas sin razón alguna. Compostura por favor, se trata del sacrificio del animal sagrado. Ya en el callejón desmereció al ovacionado toro y luego tras la lidia del cuarto arremetió contra el ganadero por haber “embarcado un toro con tantos pitones”. Cuidado, que Madrid tiene parcialidades y caprichos, pero también un límite.

Por lo demás anduvo arrojado. A veces templado, a veces enganchado. A veces colocado, a veces descolocado, A veces ligado, a veces achuchado y desarmado. Pero siempre arropado por la fanaticada. Tras el pinchazo la espada desprendida y el aviso con el segundo, los que aplaudieron al toro le pitaron a él cuando salió a saludar y viceversa. Con el cuarto y el sexto se dio al unipase inclemente, ante la complacencia de unos y la indiferencia de otros. Aquel murió de pincho y estocada honda saliéndose y este de estocada desprendida y aviso.

Se acabó la de Otoño en Madrid. Buena feria. Deja muchas cosas. La disfruté toda sin estar.

FICHA DE LA CORRIDA
Madrid. Plaza de las Ventas. Sábado 30 de Sepiembre. 7ª de otoño. Nubes y sol. Casi lleno. Seis toros de Adolfo Martín, dispar pero seriamente presentados, 529 kilos promedio, cuatreños todos menos el 5º y de juego diverso. Juan Bautista, silencio tras aviso, silencio tras aviso y pitos. Paco Ureña, saludo protestado tras aviso, palmas y palmas tras aviso. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario