miércoles, 27 de septiembre de 2017

DE LA PANTALLA IX 27 17

Madrid 3ª de Otoño

(Jorge Arturo Díaz reyes)

La solvencia serena del venezolano Colombo, la madurez del mexicano Valadéz y la vehemencia del español Ochoa no pudieron convertir en triunfal una tarde signada por el flojo juego de los ventorrillos. Pero pasaron cosas.
 
Colombo con el 4º. Foto: www.las-ventas.com
Buen clima, gran entrada, dos novilleros a punto de alternativa, uno de ellos cabeza del escalafón, el tercero, debutante local con dignas ejecutorias, y seis juanpedreños de El Ventorrillo. La tarde prometía. Sí, pero no. No del todo, si a orejas vamos digo. Pero el asunto no son las orejas. ¿O sí?

Los tresañeros, galanos, variopintos, tres negros, un burraco, un salpicado y un castaño; en edad y peso 498 kilos promedio, con simétricas y dignas arboladuras. Por dentro eran blandos, inciertos, rebrincantes y desacompasados. Retazos de nobleza traían. Imposible que no con ese abolengo. Pero resultaban opacados por su falta de bravura, fijeza y poder que impidió picarlos de verdad. Todos ignorados o pitados en los arrastres.

Colombo, la revelación de la temporada, completaba su cuarto paseíllo en Las Ventas este año y la despedida como novillero de la plaza que lo disparó. Quizá buena parte de la concurrencia vino por él. Sin alcanzar pelo, su sitio, naturalidad y facilidad lo justifico. Brilló en todos los tercios y emocionó en banderillas provocando ovaciones de pie. Al primero casi cuatreño (por tres días), le templó, mandó, ligó y mató como debe ser, pero la falta de codicia en las embestidas y la exigencia del púbico dejó la cosa en palmas que no quiso saludar.

Con el buscador y gazapero cuarto, que le partió el estaquillador y a punto estuvo de calarlo, echó pa´lante arriesgando pellejo y doctorado hasta en las cuatro impresionantes bernadinas finales. Macho hasta lo último. El pinchazo y el aviso quitaron puntos para oreja, pero no para la ovación que sí saludó muy serio esta vez.

Valadéz, meció verónicas al segundo que iba con buen aire hasta que a comienzos del último terco se costaleó durísimo y se vino abajo, y con él se llevó las ilusiones del novillero que para peor acabó con bajonazo. Recibió con larga de rodillas al quinto y lució un vistoso quite de tres zapopinas la última rematada como cordobina, más una revolera. Buenas. A los broncos y rebrincados ataques impuso una faena riesgosa, meritoria, de predominio natural que comenzó de largo y acabó encimada, pero con acopio popular. El volapié fue respondido con un esguince y la espada quedó en el costillar. El animal se dio además una vuelta canela y tras el segundo pinchazo y el aviso se derrumbó sin ser estoqueado.

Carlos Ochoa, que se presentaba con caballos aquí, venía a por todas y el ímpetu le pudo. !Que por mí no quede! había declarado y creo que en parte por eso fue que quedó. Los buenos lances y muletazos fueron muchas veces contrastados con destemples, trompicones y descolocaciones producto de su ambición. El tercero tampoco ponía de su parte, defendiéndose, quedándose y blandeando. El madrileño se le arrimo sin ahorrarse y lo liquidó de gran estocada para una ovación que tampoco saludó.

Con seis verónicas y una media salerosa de rodillas recibió al castaño último, inflamando el paisanaje. Una plausible vocación de izquierda y un aguante valeroso que lo puso a merced de los pitones volvieron a proclamar las ganas. Que siempre es mejor que sobren y no que falten. La gente, beneficiaria del brindis, le acompañó generosa. Mas no tanto la espada que solo entró a tres cuartos obligando descabello y ovación.

Los tres, a diferencia de los seis, fueron aplaudidos de salida. Porque se lo ganaron. Quizá si no fuera por el paradigma de juzgar las corridas por el número de orejas, esta, tendríamos que valorarla, como se hacía antes de José y Juan.    

Madrid. Plaza de las Ventas. Miércoles 27 de Septiembre. 3ª de otoño. Nubes y sol. Tres cuartos de plaza. Seis utreros de El Ventorrillo, bien presentados, flojos y faltos de fijeza. Jesus Enrique Colombo, palmas y saludo tras aviso. Leo Valadez, silencio y silencio tras aviso. Carlos Ochoa, palmas y saludo. 

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