domingo, 27 de agosto de 2017

DE LA PANTALLA VIII 27 17

9ª de Corridas Generales

Román irrefutable
(Jorge Arturo Díaz reyes)

El valenciano cierra las Corridas Generales ligando el mejor toro de la tarde, un cinqueño Miura de 657 kilos. Fortes y Leal a gran nivel pinchan faenas de alto mérito. Toros grandes, pero con posibilidades.
 
Román y "Jarroso"
Miuras, para Bilbao. En cuanto edad, trapío y romana, digo, 617 kilos promedio, Pero no tanto en armamento, fiereza y poder. Tampoco la saña proverbial afloró. Blandearon y tuvieron a ratos una franqueza que si de pronto alguna figura se hubiese atrevido a verlos (por televisión), quizá se preguntase ¿Cómo así? ¿Pero por qué yo no toreo esto?

Dos de cinco, el primero y el sexto, el resto cuatreños. Tres cárdenos, tres negros. Todos blandearon, más o menos. Todos de largo a los caballos, aunque sin gran prontitud ni codicia, permitiendo que dos picadores se fueran aplaudidos. Mugidores. Esperaron a los banderilleros haciéndoles pasar las verdes y las maduras. No obstante seis saludaron. Cuando se les hicieron las cosas con respeto y tino, que la verdad sea dicha fue las más de las veces, embistieron con franqueza, manteniendo sin tregua la tensión y atención en la tarde.   

Román, debutó con honor. No les pudo con el capote a sus toros, cierto, pero con la muleta estuvo asentado, serio, pausado, aguantador, veraz y comprensivo. Torero, en fin. Al tardo tercero, le toreó largamente al unipase, por la diestra, no había otra manera, pero siempre con honradez y compostura. Le pinchó arriba y luego le pegó un estocadón que lo rodó sin puntilla, para dar una vuelta merecida.

Pero lo mejor vino con el imponente “Jarrero”, epílogo de la feria. Aplaudido de salida con su leña, su cuajo y sus arrobas arriba. Un miura bello (que los hay, para quien los mire con buenos ojos). Una revolera más que preciosa, precisa, lo pone en los medios frente al veterano Pedro Iturralde. Se arranca de largo las dos veces, recibido a brazo y en sitio, para una ovación al picador. Luego, Raúl Martín y “El Sirio” se lucen por la dificultad y saludan. Toda la cuadrilla honrada.

El matador no podía ser menos. Venciendo los blandeos iniciales que pusieron en duda el futuro, eligió con tino los tiempos las distancias y la altura para echar para delante con el toro y ligarlo, por las dos manos. En especial, promediando, una tanda de tres naturales y el forzado tuvo esplendor. Suave en los toques, lento en el temple, embrocado y en sito, vaciando las suertes. Me convenció. Y cómo no, con lo que tenía en frente. Dicen que bailó ballet de niño. Eso tuvo que haberle dado ritmo, serenidad y control. Así entró también al volapié para otra de las grandes estocadas de la feria y una de las orejas más valiosas. Oreja de Miura.

Fortes, adusto, valiente, torerísimo pero descentrado con la espada. Malhaya. Tanto riesgo para botarlo así. Al primero, cinqueño, modoso y de poca transmisión, pero de mucho respeto, le dio veinticinco naturales más los remates de tanda. La mayoría de a uno en uno, como los pedía el animal, pero todos sinceros, compuestos y de mucho temple. La cosa iba de oreja, pero pinchó a toro arrancado y luego puso una estocada total arriba que quizá por ser el primer toro y el público estar frío no recibió pelo. Con el cuarto geniudo y revoltoso volvió a torear bien, a pinchar mal, y a colocar la espada menos centrada ahora.

El francés Juan Leal, más bullidor y por lo tanto alegre que sus alternantes, no estuvo por debajo en arrojo. Abrió viendo llegar el toro de tablas a medios para dos cambios por pecho y espalda rematados con un forzado que no tuvieron gran limpieza, pero sí compromiso y efecto en la parroquia. Luego de tremenda voltereta, el toro se quedó y él se fue de arrimón, desafíos, péndulos y porfías. Rozando los pitones. La gente con él incondicionalmente. Media espada no le vale a Don Matías para conceder la oreja chillada, y enfrenta la bronca con mucha dignidad, tras la celebrada vuelta del matador.

Con el quinto, áspero e incierto, brindado a la parcial, sus alardes de valor subieron de tono. De rodillas en la boca de riego, da dos derechas desajustadas, dos más de pie y un de pecho no mejores. La faena es una terca pero desligada búsqueda del triunfo. A toro parado, desplantes y hasta el teléfono. ¡Que hubiera dicho el bisabuelo Miura! Como en venganza, “Amargoso” lo espera en el volapié haciéndole pinchar. Pero no se contentó con eso, en la estocada frentera lo recibió con la punta del pitón sobre el corazón deslizándola luego hasta la axila izquierda donde sacó sangre. A vida por vida fue la suerte suprema, y la vuelta de macho, más que pagada.

Se cerró una gran feria, pero con poca gente ¿Qué pasa? ¿Una afición de siglos desapareció de un año para otro? ¿Las entradas están muy caras? ¿O qué?      

Bilbao. Domingo 27 de agosto. 9ª de Corridas Generales. Nubes y sol. Tercio de plaza. Seis toros de Miura, en tipo, blandos y de juego diverso, aplaudido el 6º de salida y arrastre. Fortes, saludo y silencio tras aviso. Juan Leal, vuelta tras petición de oreja y vuelta tras aviso. Román, saludo y oreja.
Incidencias: Saludaron; Juan Carlos García y Manuel de los Reyes tras parear al 2º. Marco Leal tras parear al 5º. Raúl Martín y “El Sirio” tras parear al 6º.

No hay comentarios:

Publicar un comentario