lunes, 5 de junio de 2017

DE LA PANTALLA VI 5 17

Otra oreja
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

De moderadas hechuras y diverso talante, sin llegar ninguno a la bravura, los doloresaguirre no reverdecieron laureles. El primero salió de varas, vapuleado y boquiabierto a defenderse. Los otros, menos el cuarto, brindaron embestidas toreables y por A o por B terminaron aburridos.

Si, los cuatreños de hoy por debajo de su leyenda familiar en todo, pero aun así aptos para el toreo. La ganadera se quejó de que tres cinqueños debieron ser excluidos. Dos por haberse lesionado en la ocurrencia empresarial del desencajonamiento público y otro desechado por los veterinarios. Bueno, lamentable, pero lo que salió, salió.

Gómez del Pilar llegó con ímpetus. Recibió su lote a portagayola, o mejor dicho en los medios como se usa hoy en día. Al tercero con dos largas cambiadas consecutivas de rodillas, continuadas con cinco y media verónicas coreadas. Burgalito saliendo de la primera puya se pegó una vueltacanela como decimos los colombianos, pero sin dolerse tomó la otra pronto y de largo. Fue brindado a El Chano con bonitas palabras ¡Qué bien! Las cortas tandas derechas templadas de parte y parte honraron eso.

Todo iba resultando hasta que de pronto en la cuarta o quinta serie la muleta fue quitada inexplicablemente dejando el animal a medio camino y con la miel en los belfos. Allí cambió la cosa. Menos entregado en los naturales y ya remiso en el retorno a la diestra, tomó forzado los cuatro ayudados finales para recibir un espadazo delantero vertical y venga la oreja, venga el aplauso al arrastre y venga el jolgorio.

El mensaje era claro: la puerta mayor a tiro. Entonces, a la de los sustos de rodillas otra vez con el sexto, que para más dicha o desgracia trajo casta y repeticiones necesitadas de planta firme y muñeca mandona. En cambio, encontró demasiado respeto y una despegada cautela que impidió la ligazón. Dos por acá y me voy, tres por allá e igual, y el dolores pidiendo guerra. Cuatro pinchazos, un aviso, y un descabello bajaron el telón. Título de la obra, lo que pudo haber sido y no fue.

Rafaelillo con lote problemático estuvo lejos de sí mismo. Lámelas, espeso con el segundo, ligó dos tandas derechas al quinto que fueron las mejores de la corrida, luego se diluyó a la par con el toro, al cual propinó dos buenas estocadas, la primera de metisaca.  

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