sábado, 3 de junio de 2017

DE LA PANTALLA VI 3 17

Cómo es la cosa
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

Festejo veinticuatro de la feria y sigue pesando sobre la plaza como una lápida el recuerdo de Jesús Enrique Colombo. El ahora indiscutible novillero triunfador del ciclo, catorce días atrás incomprendido, minusvalorado y despojado por este palco errático de Las Ventas, que no ha hecho honor a su cometido, ni a la equidad, ni a la categoría de la plaza.

Repasar las irrazonables orejas que desde entonces ha prodigado a toreros y novilleros, apena. Sí, por la fiesta entera, que ve a Madrid como medida de todas las cosas, fuente de jurisprudencia taurina y ahora como un mal ejemplo.

Los utreros de hoy, santacolomeños Flor de jara, y el 3º bis de Dolores Rufinoexhibieron a largos trechos mansedumbre sosa cuando no asomos de su consabido genio. El primero tuvo nobleza sin bravura y el sexto bravura que derrochó en varas y tocó fondo en el último tercio. De los demás ni hablar.

El cuarto, manso y medio, que salía desentendido de cada suerte, quizás harto de cites y llamados, buscaba con el pitón izquierdo el cuerpo de Juan Miguel. Se la cantó y a la tercera lo cazó, lanzándolo alto con caída horrorosa, sobre la nuca violentamente doblada soportando todo el peso del cuerpo. Las posibilidades de fracturas cervicales y daños neurológicos terribles, así, son altísimas y los antecedentes trágicos muchos.

Por fortuna el novillero se levantó de inmediato y con pundonor volvió a la brega. La gente condolida clamó en los muletazos sueltos que siguieron, y la presidencia presta otorgó la oreja para la no faena con estocada. Mientras que ayer había otorgado dos, a faenas sin estocadas. Y a Colombo con faenas y estocadas, nada. Esto es para volverse loco. Al fin cómo es la cosa señores.

Los casi toricantanos Alejandro Marcos y Ángel Sánchez lucharon a brazo partido por agradar con sus lotes. Mostraron aprendizaje y recorrido, pero quizá no el suficiente para entender que cada toro tiene su lidia y que hay que dar al manso lo que es del manso. Tal vez convenga repasar más a los clásicos.

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