viernes, 19 de mayo de 2017

MADRID - 9ª SAN ISIDRO

Camino del oftálmologo
(Siguiendo a Barquerito)

Viernes 19 de mayo. Pedro Madriles subió ayer al palco. Valbuena murió frente a Casa Puebla. Una faena soberbia, otra firme, una cornada. Dos buenos sobreros.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “En la esquina de Jorge Juan y la antigua calle del General Mola -Príncipe de Vergara antes y después de Franco- había una de las tantas tabernas de beber y comer del Madrid taurino. Casa Puebla. La casa de los Bienvenida -el 3 de General Mola- estaba prácticamente enfrente. Los Bienvenida, muy sociables, no fueron gente de taberna pero el aura de la dinastía irradiaba los lugares cercanos. Los toreros eran entonces gente mucho más cercana. Conocí en los años 70 Casa Puebla. No sé si en sus mejores días, tal vez su pasado fuera todavía más brillante. Un banderillero retirado llamado Valbuena era el eje de las tertulias en torno a la barra de zinc y madera o en las mesitas de la entrada, y hasta en el comedor. Había muchas fotos buenas en cuadros de marcos macizos o de metal cromado. El ambiente, de vuelta de los toros, era muy grato. No chillaba la gente tanto. Se conversaba.

Hace unos días escuché contar a Agustín Díaz Yanes en una entrevista de radio la importancia que en su frustrada vocación de matador de toros tuvo el ambiente de aquellas tabernas o cafetines de la Fuente del Berro -El Trébol, La Escalita- donde los toreros tenían su tertulia diaria a la hora del aperitivo. Agustín -Tano para quienquiera que haya tenido la fortuna de tratarlo- contó una cosa singular. Todos los toreros aquellos -matadores y banderilleros de distinto rango, mozos de espadas también- acudían a la tertulia impecablemente trajeados, afeitados, peinados y lustrados. Y se trataban algunos de usted.

Cuando veo a Pedro Madriles subir tan compuesto y elegante al palco de las Ventas como asesor, evoco los días y las noches de Casa Puebla, o las tertulias de La Escalita o El Trébol, a las que asistí de oyente alguna vez. Doy fe del trato tan de respeto entre los toreros de Madrid. Hubo una generación de los años 40 y 50 llamada de "la Fuente del Berro", nombre de un barrio y de la calle de entrada a los corrales de la Plaza Vieja de Madrid. Madriles  -el aire de torero de los de antes, tan señorial- estaba ayer en el palco. Una tarde en Bilbao, en su año de retirada, tercero en la cuadrilla de Óscar Higares, estuvo a punto de desbaratarlo un toro de Miura de dimensiones desproporcionadas. Brutal cogida. Pero no pasó nada. Por la noche, en las escaleras del Ercilla, estaba esperando a subirse a la furgoneta para volver a casa.

Ayer, camino del oftalmólogo, pasé por delante de Casa Puebla, y por delante de la casa de los Bienvenida, y fue haciendo zigzagueo hasta llegar al médico. Como yo estaba prendado de los autobuses Leyland de dos pisos, tan prendado que me iba de casa para verlos pasar, mi padre decidió un día llevarme a las cocheras de la calle (de) Alcántara. A la caída de la tarde. Cincuenta y tantos autobuses juntos. Como elefantes en una reserva.

Creo recordar que Valbuena murió atropellado frente a Casa Puebla.”    

Reseña: Viernes 19 de mayo, 9ª de feria. Corrida de la Prensa. Lleno de “No hay billetes”. Seis toros cuatreños, de Puerto de San Lorenzo (1º y 5º devueltos) escasos de trapío, raza y fuerza, 2ºbis de Buenavista, pastueño. 5º bis de Torrelta, devuelto. 5ºtris de Conde de Mayalde, a más.  
Sebastián Castella, deslució con la espada beuna faena al 1º bis, fatigó con e 4º . Silencio tras dos avisos y silencio.
Alejandro Talavante, silenciado con el rebrincado 2º y oreja tras gran faena con el 5º tris. Silencio y pitos.

Javier Jiménez, Silencio con el protestado 3º y cornada del 6º.

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