jueves, 18 de mayo de 2017

MADRID - 8ª SAN ISIDRO

El Chico de la Trini
(Siguiendo a Barquerito)

Jueves 18 de mayo. El discípulo de Chenel padre, monosabio legendario. Los jardines de Eva Perón. Uno bravo y uno de pesadilla. Mora no se acopla con el primero y el otro pone drama en la plaza.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “El tinte de los prunos de parque en Madrid es púrpura candente en la segunda quincena de mayo. Antes de agostarse el árbol, muy frondoso, daros una vuelta por los jardines de Eva Perón, que limita con la antigua ronda, Casi ciega la púrpura con el resol de las cinco de la tarde. Francisco Silvela junto a Manuel Becerra, donde se despedían los duelos. El parque de los cedros tristes y los ciruelos púrpura. El busto de Evita con su pelo recogido. Don´t cry for me, Argentina! Una fuente romántica, una escalera empedrada, talud ligero en la salida hacia el llamado en su día el Madrid Moderno, la colonia de las casitas eslavas que ha resistido viva casi cien años sin saberse cómo.

La antigua Casa de Socorro de la calle (de) Montesa es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura modernista en Madrid, tan poco habitual. El jardín de la clínica es un pequeño botánico. El edificio es muy equilibrado. Dos alturas, vanos distribuidos según el canon catalán de las residencias sanitarias -como el del hospital de la Malvarrosa en Valencia-, paredes encaladas y casi crema, ventanas mucho más altas que anchas para filtrar la luz. Entrantes y salientes según el canon de puzzle. La entrada en chaflán tiene onírico aroma: un porche extraordinario, marquesina de cristal opaco y nervadura de aluminio, dos bancos de cerámica de la firma de Ángel Caballero, 1928, zócalos de azulejo de Talavera. Escenas del neoclásico, angelitos del rococó. 

Cuando era Casa de Socorro, se olía la sangre. Una comisaría muy cerca. Me ha parecido entender que ahora es clínica especializada en trastornos mentales o enfermedades raras.

Al final de la calle de Ramón de la Cruz hay tres viviendas gemelas que estuvieron pobladas por trabajadores de la Casa de la Moneda. Uno de ellos, ya jubilado de la Ceca, era monosabio de la cuadra de los Pimpi. Muy entrado en carnes, el pelo blanco, el más experto de la cuadrilla, el hombre de confianza de los dos hermanos Vallejo, Antonio y Eduardo. Pues una tarde de verano de 1981 o así, haciendo yo para Diario 16 la corrida de Madrid, un toro manso de creo que Frías. derribó y, tras el derribo, hizo hilo con El Chico de la Trini. Tenía sesenta y muchos años pero el apodo no envejecía.

Había sido discípulo de Chenel padre, monosabio legendario en la cuadra de los Barajas, en la plaza vieja. El toro de Frías estuvo a punto de matarlo, pero le perdonó la vida. Pasó por encima de él frente al burladero del 5. Las fotos eran terribles. Pedro Jota me hizo ir a su casa a entrevistarlo. "Mejor mañana, director", sugerí. "Ahora  mismo", dijo. Y fui. Y tuve en mis manso las suyas, que aún le estaban temblando. Y escuché de su voz jadeante el relato y la promesa de que acaba de retirarse. Era asmático.”    

Reseña: Jueves 18 de mayo, 8ª de feria. Más de los tres cuartos de aforo. Cinco toros de Parladé (el 2º devuelto) y dos de El Montecillo, 543 kilos promedio, bien pero disparmente presentados, descastados excepto el 6º.
Curro Díaz, abrevió con sus dos toros, el topador 1º y el boyancón 4º. Silencio y silencio.
Iván Fandiño, expuso con el desganado 2º y abrevió con el complicado 5º. Silencio y pitos.

David Mora, saludo y oreja protestada con el mejor lote.

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